quinta-feira, 2 de maio de 2013

Finalización... ¿lo estamos haciendo bien?


¿Es posible que entrenar la finalización sea algo más que simples ejercicios de tiro? ¿Cuándo, cómo, dónde y por qué debemos entrenarlo?


Antes de entrar en más detalles, quiero distinguir lo que, personalmente, entiendo por "finalización". Finalización es más que el tiro a portería. Finalizar esta intrínsecamente vinculado a los medios que ponemos a disposición del equipo y del juego para crear ocasiones de gol. Es decir, en qué condiciones llega la pelota al jugador para marcar gol; de qué lugar del terreno de juego proviene el balón; quién hizo el último pase; cuántos jugadores apoyan y llegan en el ataque; cuántos defensores tratan de impedir los remates, etc. Todo esto debe ser tomado en consideración para entender la dimensión y dificultad que una buena finalización supone. Es decir, atendiendo a la Teoría de la Complejidad.

Por mi experiencia, considero que es obligatorio entrenar la finalización durante el Morfociclo Patrón, pero, como indicaba al inicio, la forma en que la entrenamos (cuándo, dónde y por qué) es el aspecto básico en el que debemos hacer hincapié. La complejidad que implica marcar un gol (principal objetivo del juego) es tan extensa, que en multitud de ocasiones los partidos acaban sin goles, pero sí se han generado multitud de ocasiones y situaciones para haberlos logrado. Por lo tanto, tenemos que darle la importancia que se merece en la semana de entrenamientos, además de en nuestro Modelo de Juego.

Un aspecto en el que los entrenadores fallamos habitualmente, es en el modo de cómo promovemos la finalización a través de los ejercicios de entrenamiento. Cuando se observa la forma en que los entrenadores creamos un contexto en el que se esperan muchos goles, el camino que lleva a la parte de definición resulta, en ocasiones, totalmente incoherente con la idea que, posteriormente, tenemos pensada y queremos desarrollar en el partido. Por ejemplo, ¿con toda la inquietud emocional y excitación que siente un jugador cuando se prepara para marcar, estamos preparándole para ese momento a través del entrenamiento? ¿Es suficientemente realista hacer un pase largo a la banda, su posterior centro desde el extremo y la llegada de dos atacantes sin oposición frente al portero? Durante el partido, ¿Cuántas oportunidades vamos a tener durante el partido SIN oposición? ¿Cómo van a reaccionar psicológicamente nuestros delanteros en un contexto CON oposición?


Teniendo en cuenta el valor de la finalización, ¿cuándo deberíamos centrarnos en entrenarla? En primer lugar, creo que tenemos que entender que no hay días fijos para la práctica exclusiva de finalización. En una semana en particular, podría tener sentido entrenarlo en martes, y en la semana siguiente hacerlo en viernes. Como entrenadores, tenemos que tener conciencia y sensibilidad para entender en qué momento se encuentra el equipo, el delantero o el portero. Defiendo que los jugadores deben tener un período concreto durante el Morfociclo para dedicarse a la práctica de la finalización. Es un momento que los jugadores esperan para marcar goles, y lograr esa estabilidad emocional que el entrenamiento proporciona sin la presión que generan los partidos. Sin embargo, debemos crear en cada ejercicio multitud de situaciones para seguir trabajando esa finalización. Desde mi punto de vista, no debemos repetir el mismo ejercicio en un plazo corto de tiempo, a riesgo de crear jugadores mecanizados que luego les cueste adaptarse a diferentes situaciones y contextos que se generan durante un partido y que no sean capaces de solucionarlas de cara a gol, (eso es lo que nos enseñan los mejores delanteros: de cada oportunidad que tienen, ellos consiguen marcar, a veces de la manera más peculiar e inesperada).

Necesitamos también tener en cuenta el contexto (post- partido) en el que la finalización se realizará. Imaginemos que nuestro delantero falla una clara ocasión en el minuto 90 que nos hubiera dado la victoria en el partido. En esta situación, cuál será el mejor momento para practicar la finalización? Algunos delanteros se lamentan durante días de ocasiones falladas y siguen sin ver puerta durante los entrenamientos. Otros, en cambio, esperan con impaciencia la próxima oportunidad de marcar goles o practicar para marcarlos. A nivel profesional (Top), después de un partido los jugadores están agotados física y, sobre todo, mentalmente. Actualmente, empezamos a reflexionar si la fatiga mental no es más importante que la fatiga física sabiendo que una depende intrínsecamente de la otra...


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