¿Es posible que entrenar la finalización sea algo más que simples
ejercicios de tiro? ¿Cuándo, cómo, dónde y por qué debemos entrenarlo?
Antes de entrar en más detalles, quiero
distinguir lo que, personalmente, entiendo por "finalización".
Finalización es más que el tiro a portería. Finalizar esta
intrínsecamente vinculado a los medios que ponemos a disposición del
equipo y del juego para crear ocasiones de gol. Es decir, en qué
condiciones llega la pelota al jugador para marcar gol; de qué lugar del
terreno de juego proviene el balón; quién hizo el último pase; cuántos
jugadores apoyan y llegan en el ataque; cuántos defensores tratan de
impedir los remates, etc. Todo esto debe ser tomado en consideración
para entender la dimensión y dificultad que una buena finalización
supone. Es decir, atendiendo a la Teoría de la Complejidad.
Por mi experiencia, considero que es obligatorio entrenar la finalización durante el Morfociclo Patrón,
pero, como indicaba al inicio, la forma en que la entrenamos (cuándo,
dónde y por qué) es el aspecto básico en el que debemos hacer hincapié.
La complejidad que implica marcar un gol (principal objetivo del juego)
es tan extensa, que en multitud de ocasiones los partidos acaban sin
goles, pero sí se han generado multitud de ocasiones y situaciones para
haberlos logrado. Por lo tanto, tenemos que darle la importancia que se
merece en la semana de entrenamientos, además de en nuestro Modelo de Juego.
Un aspecto en el que los entrenadores
fallamos habitualmente, es en el modo de cómo promovemos la finalización
a través de los ejercicios de entrenamiento. Cuando se observa la forma
en que los entrenadores creamos un contexto en el que se esperan muchos
goles, el camino que lleva a la parte de definición resulta, en
ocasiones, totalmente incoherente con la idea que, posteriormente,
tenemos pensada y queremos desarrollar en el partido. Por ejemplo, ¿con
toda la inquietud emocional y excitación que siente un jugador cuando se
prepara para marcar, estamos preparándole para ese momento a través del
entrenamiento? ¿Es suficientemente realista hacer un pase largo a la
banda, su posterior centro desde el extremo y la llegada de dos
atacantes sin oposición frente al portero? Durante el partido, ¿Cuántas
oportunidades vamos a tener durante el partido SIN oposición? ¿Cómo van a reaccionar psicológicamente nuestros delanteros en un contexto CON oposición?

Teniendo en cuenta el valor de la
finalización, ¿cuándo deberíamos centrarnos en entrenarla? En primer
lugar, creo que tenemos que entender que no hay días fijos para la
práctica exclusiva de finalización. En una semana en particular, podría
tener sentido entrenarlo en martes, y en la semana siguiente hacerlo en
viernes. Como entrenadores, tenemos que tener conciencia y sensibilidad
para entender en qué momento se encuentra el equipo, el delantero o el
portero. Defiendo que los jugadores deben tener un período concreto
durante el Morfociclo para dedicarse a la práctica de la finalización.
Es un momento que los jugadores esperan para marcar goles, y lograr esa
estabilidad emocional que el entrenamiento proporciona sin la presión
que generan los partidos. Sin embargo, debemos crear en cada ejercicio
multitud de situaciones para seguir trabajando esa finalización. Desde
mi punto de vista, no debemos repetir el mismo ejercicio en un plazo
corto de tiempo, a riesgo de crear jugadores mecanizados que luego les
cueste adaptarse a diferentes situaciones y contextos que se generan
durante un partido y que no sean capaces de solucionarlas de cara a gol,
(eso es lo que nos enseñan los mejores delanteros: de cada oportunidad
que tienen, ellos consiguen marcar, a veces de la manera más peculiar e
inesperada).
Necesitamos también tener en cuenta el
contexto (post- partido) en el que la finalización se realizará.
Imaginemos que nuestro delantero falla una clara ocasión en el minuto 90
que nos hubiera dado la victoria en el partido. En esta situación, cuál
será el mejor momento para practicar la finalización? Algunos
delanteros se lamentan durante días de ocasiones falladas y siguen sin
ver puerta durante los entrenamientos. Otros, en cambio, esperan con
impaciencia la próxima oportunidad de marcar goles o practicar para
marcarlos. A nivel profesional (Top), después de un partido los
jugadores están agotados física y, sobre todo, mentalmente. Actualmente,
empezamos a reflexionar si la fatiga mental no es más importante que la
fatiga física sabiendo que una depende intrínsecamente de la otra...
Para continuar lendo, acede a: http://www.futbolparaentrenadores.com/articulos/colaboraciones/finalizacion-lo-estamos-haciendo-bien